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Redactado por: Óscar Sánchez . // Fotos por: Eduardo Marso.


El máximo exponente del reggae español -Morodo, sí, nada de tíosdefuego- volvió a la Murcia Tropikal, esta vez para un concierto de casi dos horas y con la potentísima banda de jazz-reggae Okume Lions.

Primero fue el turno de los Títeres de la Rima Kallejera (TRK), grupo murciano de hiphop-reggae formado por  Ñaño y Basi, encargados de ir abriendo el concierto. Tras ellos y ya con bastante gente en la sala los madrileños Lor & Necrojocker (con Jony el Pipo & Dedos) se subieron al escenario. El Dj le dio al play y se juntó con los cantantes para montarse la fiesta en el escenario. Tras su bolo aparecieron los Okume Lions, banda formada por King Bratt, Ed Bassie, Arnaldo Leskay, Big Barry, IRipoll, Astrid Jones y Raguel Fernandez.

Con los músicos en el escenario tocando las instrumentales de los temas más famosos de Morodo se iba animando la noche, sold out, es decir, 600 personas llenaban la sala y entre humo y cerveza, desde la calle a la primera fila, la sensación de estar ante un gran concierto se hacía más y más grande. Fueron más de 20 minutos de presentación de los “leones de madera”, hilando temas de los 15 años que lleva Morodo en los escenarios, a cada cambio de compás un nuevo “ohhhh” del público hasta que al final comenzó a sonar “Rap ‘n Party“.

Antes del concierto había apostado a que esta sería la canción de cierre, así que no esperaba que Morodo fuese a entrar al escenario todavía. Pero si el madrileño tiene un gran punto a favor es su impresionante directo -aunque también hay que destacar que se le entendía perfectamente-. El guitarra animó al público a comenzar la canción: “Ram bam bam bam Ram bam bam” y desde la pista se sumaron todas las gargantas para cantarla. Sin que apenas fuera perceptible, Morodo empezó a hacer los coros al público, era su canción pero en ese momento del Nirvana nadie se daba cuenta, solo se dejaba llevar por la emoción.

A mitad del tema el “Nyahbinghiman” decidió salir al fin al escenario y el público alcanzó el éxtasis. Lo mejor y más difícil fue que el concierto se mantuvo en ese punto cenital toda la noche, mezclando temas de estos 15 años intercalados entre los de su último álbum, “Reggae Ambassador”. Sonaron “Yo me pregunto“, “Eres como el fuego” y así un sin fin de canciones que nos hicieron viajar en el tiempo, desde “OZMLStayl” pasando por “Cosas que contarte” y “Rebel-action“.

Mientras Morodo preguntaba al público por la siguiente canción -reggae para quemar ganja odancehall para las gyales- hubo un mini descanso para que Astrid Jonesnos hiciese cambiar el ambiente, pasando de la voz rasgada de Rubén al soul angelical de Astrid. También hubo tiempo para guiños a la ZNP y toda la Murcia Tropikal, muy cercano Morodo durante todo el concierto, llegando a entablar conversación con alguno de primera fila.

Se sucedían los temas y a la séptima vez que Morodo anunciaba el fin del concierto, llegó el turno de “Dejalo que suene”, el outro del último álbum, que aprovechó para brindarnos un mix del resto de clásicos que no habían entrado ya en el concierto, entre ellos el más que conocido “La yerba del Rey”, y con ese “back to the classics” el Rey del reggae se despidió de Murcia.

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