Autor: Concha R.

La delgada línea entre la culminación y la necedad humana habita ahora en los casi 18 primeros minutos del “Quarcissus” de Rafael Lechowski. Y es que sea por genio o necio, el Mc zaragozano ha dejado mucho de lo que hablar tras el estreno de “La Traición”, el primer acto de los cinco que componen su próximo, extenso y, al parecer, bucólico trabajo: “El arte de desamar”.

Muchas son las veces a lo largo de la vida en que han intentado convencerme de aquello del idilio amoroso; y cuánto me ha costado olvidar lo que eso significa para que ahora, en poco más de un cuarto de hora, se me desmarquen los esquemas. Y en ello ha residido la pluma del rapero, que aunque por corto período de tiempo, ha conseguido que los escombros pasados del miedo a las relaciones se pongan a acampar en mi cerebro, bailoteen todos juntos y amenacen con venir a mirarme directamente a los ojos.

Pura empatía.

Pero podríamos discutir la amoralidad del tema, podríamos criticar la casi ausencia de ética, amor propio, seguridad y, ya sabéis, eso que uno debe tener dentro para que no llegue alguien un día y te rompa en cien mil pedazos. Y fue eso, en realidad, lo que hoy me ocupó la mente cuando andaba por la calle y escuchaba este conjunto de frases que forman la renovada literatura de un Lechowski, que lejos de su romanticismo ya conocido, se ha convertido en residuos de un amorío que no le deja mirar más allá de sus propias palabras.

Pero que no os engañen, de amor también se enferma y al parecer puede ser contagioso. Ahora, sálvese quien pueda y ni el amor merece ser tan absorbente como parece, ni a las traiciones hay que otorgarles la importancia del poeta.

Y con esto no digo que no se deba amar con locura, que yo lo hago todos los días. De lo que hablo es de la esencia propia de lo humano, del yo, que a veces se olvida. Que la poesía, poesía es; y que para saber entenderla primero hay que delinear el muro entre realidad y literatura.

Por lo pronto, continúo a la espera del resto de movimientos con los que cuenta la Ópera Conceptual de este Mc ya más que experimentado. Una renovada forma de hacer rap que ha acabado rompiendo con el Ars Amandi de Ovidio reduciéndolo a la “otra” cara de la moneda.

Aquí, para quien no lo haya escuchado os dejo el tema en cuestión:

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